Audi no es el único fabricante que, con su R8 e-tron, ha probado una versión electrificada de uno de sus modelos deportivos. En el salón de París de 2010, se pudo ver un vehículo amarillo brillante, que atrajo la atención del público: era el prototipo del Mercedes-Benz SLS 63 AMG E-Cell. Un deportivo con un motor eléctrico de 133 CV y 220 Nm de par en cada rueda.

Pasaron otros dos años antes de que este concepto llegara a convertirse en una serie muy limitada, el SLS AMG Electric Drive. El color exterior cambió a azul cromado y dispuso de una batería de 60 kWh de capacidad, 751 CV de potencia, un tiempo de 3,9 segundos en el 0 a 100 km/h y una autonomía de 400 kilómetros.

Con un precio de más de 400.000 euros, se planearon fabricar unas 100 unidades.