Hubo un tiempo en el que la inscripción de la zaga de un coche tenía un significado real. Por ejemplo, sabíamos que cuando nos cruzábamos con un BMW 330i, era obviamente un Serie 3 con un motor de gasolina de 3,0 litros.

Como ahora los propulsores tienen una cilindrada muy baja, esas denominaciones se han 'trucado', con el fin de esconder mecánicas de cuatro o de incluso tres cilindros. Esta foto de un Audi es un claro ejemplo de no decir prácticamente nada con un nombre.