Con motores cada vez más pequeños, ¿cómo podemos conseguir un sonido mecánico convincente? Generándolo de forma artificial, a través de los altavoces del coche. 

Recordamos especialmente el sistema R-Sound Effect de Renault que, en el Clio R.S. Trophy, permitía elegir entre varios sonidos que se difundían en el habitáculo. El conductor podía elegir entre las 'melodías' de un Alpine A110 clásico, una Harley-Davidson, un Clio V6, un Nissan GT-R o incluso un platillo volante.

Otros fabricantes utilizan sonidos sintetizados que varían en función de las revoluciones del motor. Otros sistemas complejos, como el de Audi, usan frecuencias para simular el ruido: es el caso del SQ5 diesel, que simula un propulsor V8.

Con la llegada del coche eléctrico, ¿quién sabe lo que nos espera? Algunos fabricantes están reclutando a grandes nombres de la música (Hans Zimmer para BMW) con el fin de crear la 'banda sonora' del automóvil del futuro, pero no nos sorprendería ver un día un urbano eléctrico emitiendo un sonido V12...