La marca de Turín había decidido romper con el pasado para el coche urbano que desde 2003 sustituiría al Panda de Giugiaro. Para ello, había elegido un nombre bonito y alegre, incluso 'musical'. De hecho, Gingo recordaba a la palabra 'jingle', como las melodías de los anuncios.

Sin embargo, aquel término también tenía otra asonancia mucho menos adecuada. Renault consideró que el nombre era demasiado similar al de su Twingo, un modelo que en ese momento contaba con más de 10 años de carrera y una popularidad incuestionable, e hizo algunas objeciones.

¿Resultado? Justo antes del lanzamiento, con todo el material promocional ya listo, Fiat cambió de opinión sabiamente, recuperando el histórico nombre de Panda, sobre el que nadie podía tener nada que objetar.