Durante esta breve toma de contacto, hemos tenido la oportunidad de poder conducir la variante más potente de la gama, en el congestionado tráfico de una gran ciudad como Madrid.

Evidentemente, este es el escenario ideal para un coche como el Fiat 500e, aunque al haber crecido y mejorado en todos los sentidos (longitud, batalla, anchura de vías, rigidez torsional...), nuestra sensación es que tampoco se defenderá mal en carretera y vías de circunvalación.

Más allá de su potencia y ligereza, el 500e destaca por dos aspectos: su destacada e inmediata aceleración, gracias a sus 220 Nm de par máximo instantáneo, y su 'afilada' dinámica de conducción.

En el primer sentido, declara unas buenas prestaciones, con 150 km/h de velocidad máxima y 9,0 segundos en el 0 a 100. En el segundo, tanto la certera puesta a punto de la dirección, como su bajo centro de gravedad y su buen reparto de pesos (52/48), hacen que el 500 sea un coche con un comportamiento tremendamente preciso. Y encima, sigue siendo muy fácil de aparcar...