Los vehículos de Mercedes-Benz tienen una larga tradición en la Ciudad del Vaticano. El primer automóvil de la marca para el papa se fabricó en 1930, tomando la base de un Nürburg 460. En la fotografía vemos aquel coche en la plaza de San Pedro, y cabe apuntar que, el por entonces papa Pío XI, describió el coche como "una obra maestra".