El último miembro de la flota de papamóviles es un modelo de hidrógeno recibido como regalo, concretamente un Toyota Mirai, que se suma a los dos smart forfour, también eléctricos, que el papa ha recibido recientemente. Decimos también eléctricos porque el Mirai, de pila de combustible, se propulsa con electricidad, aunque la obtiene del hidrógeno.

Se trata de uno de los dos coches que Toyota fabricó específicamente para la visita del papa Francisco a Japón, en noviembre de 2019. Como todos los papamóviles, está pintado en blanco y el techo cuenta con una estructura acristalada (mide 2,70 metros de alto), bajo la que el papa puede circular de pie, gracias a un asidero especial. Eso sí, repostar no será especialmente fácil, ya que al parecer solo hay una estación de hidrógeno en Roma, a unos 15 kilómetros de El Vaticano.