A finales de 2012, el por entonces papa Benedicto XVI recibió un nuevo papamóvil, basado en el Mercedes-Benz Clase ML. Fue el propio Dieter Zetsche, CEO de Daimler en la época, el que entregó el vehículo personalmente al papa en El Vaticano. En comparación con su predecesor, este ML contaba con una cúpula más grande, con más espacio y un acceso más fácil.