Este es uno de esos curiosos casos en los que el rasgo de un diseñador no es un elemento específico, sino más bien la ausencia de una seña de identidad concreta. Hablamos del diseñador jefe de Mercedes-Benz, Gorden Wagener, y su estilo Sensual Purity (pureza sensual, literalmente), que hace unos años convirtió los modelos de la estrella en sugerentes y atractivos automóviles. ¿Recuerdas aquello de "algo está pasando en Mercedes"?

Elegantes, deportivos y aerodinámicos, con estos modelos, Wagener logró el efecto de 'sensualidad', eliminando los habituales y marcados nervios de los paneles de la carrocería, en favor de un nuevo juego de luces y sombras.