Los aficionados recuerdan este coche por dos razones principales. La primera es obvia, y la segunda es que era una idea de Enzo Ferrari, nacida cuando 'Il Commendatore' no tenía todavía su compañía de fabricación de automóviles, sino un equipo que competía con Alfa Romeo.

Para enfrentarse de forma más pareja a los imbatibles Mercedes y Auto Union, este curioso automóvil recurrió a dos motores sobre un chasis P3, que eran bloques de ocho cilindros sobrealimentados por compresor, uno de los cuales iba montado detrás del habitáculo. La cilindrada total era de 6,4 litros y la potencia rondaba los 550 CV. Aunque había dos ejes de transmisión, el modelo (de propulsión) solo contaba con una caja de cambios.

¿El resultado? Un coche muy poderoso pero ingobernable, que metió en apuros incluso a pilotos tan experimentados como Tazio Nuvolari o Louis Chiron. Actualmente se puede ver una réplica de aquel coche en el Museo Alfa Romeo de Arese, en Italia, que cuenta con dos cubiertas transparentes para poder contemplar su rareza técnica.