El primer coche de calle de McLaren, el F1, es todo un icono hoy en día, y se ha revalorizado tremendamente. Uno de sus rasgos más característicos, además de su puesto de conducción central, era la toma de aire que lucía sobre el techo, para alimentar el motor V12 atmosférico de 6,0 litros y 627 CV que escondía bajo su piel.

En la actualidad, McLaren ofrece este elemento en diversos de sus coches de calle más 'extremos', como el McLaren 600LT o el McLaren Senna, por poner algunos ejemplos.