Probablemente, uno de los Porsche 911 más icónicos, y también más diferentes al resto de la familia, fue el Porsche 911 GT1 'Straßenversion', que era en realidad una versión matriculada del coche de carreras de Le Mans, como resultado de la necesidad de Porsche de homologar el vehículo para competir en la categoría GT1.

Como se desprende de su diseño, compartía más bien poco con el 911, más allá de los faros. El motor bóxer de seis cilindros era un 3,2 litros biturbo, y respiraba a través de una toma de aire de techo, ya que iba colocado en posición central. En la versión de calle, ofrecía 544 CV de potencia y 600 Nm de par motor máximo, en un coche que pesaba apenas 1.150 kilogramos.