Todo empezó con una escultura de bronce denominada 'The Whisperer', que fue encargada a Charles Sykes por un tal John Scott Montagu. Sykes trabajó como ilustrador en la redacción de la revista The Car Illustrated, de la que era director Lord Montagu de Beaulieu.

Fue en 1909 cuando Lord Montagu le pidió a Sykes que le hiciera una estatuilla para decorar la parte delantera de su Rolls-Royce. El escultor recurrió a Eleanor Velasco Thornton, entonces secretaria de redacción de la revista, para que le sirviera como modelo.