El siguiente ejemplo, en este caso de la firma sueca Saab, también tiene que ver con la ubicación del bombín de arranque, que a partir del Saab 99 de 1968, pasó a estar en el túnel central. La idea detrás de esta solución tenía que ver con la seguridad, un aspecto que Saab, como Volvo, siempre tuvo muy presente.

Para Saab, mover el bombín de sitio suponía minimizar la posibilidad de lesiones en las piernas del conductor, en caso de un impacto frontal. La llave entre los asientos delanteros se convirtió rápidamente en una seña de identidad de la marca nórdica. 

A pesar de que el último modelo de la casa, el Saab 9-5, se pasó al botón de arranque, la posición se mantuvo, y siguió estando en el centro del túnel.