La historia del bombín de arranque de Porsche, ubicado al lado izquierdo del volante, se remonta a mediados del siglo pasado, y está relacionada con las 24 Horas de Le Mans, y más concretamente con el procedimiento de salida clásico de esta prueba de resistencia.

Los coches y pilotos se alineaban en la recta de La Sarthe, y los pilotos tenían que ir corriendo hasta el coche, arrancarlo, abrocharse el cinturón y salir lo más rápido posible. Para acelerar el proceso, los ingenieros de Porsche colocaron la llave al lado izquierdo, para dejar libre la mano derecha del piloto, de cara a abrocharse el cinturón, ya que algunos prescindían de él, y hubo accidentes mortales por esta razón.

Aunque la normativa de Le Mans cambió en los años 70, y ya no se utiliza dicho tipo de salida, Porsche ha mantenido la llave al lado izquierdo del volante en toda su gama.