Como ya comenté en la toma de contacto del Serie 1, el coche no resulta extremo en la configuración del chasis, aun con la suspensión M Sport. De este modo, se superan con suficiente comodidad las irregularidades y, a su vez, estamos ante una de las mejores alternativas a la hora de superar terrenos revirados. 

Es más, traza los giros de forma perfecta y se puede cambiar de trayectoria, en pleno apoyo, con total seguridad. La asistencia de la dirección M Sport me parece perfecta, al igual que el trabajo del equipo de frenos, con discos delanteros ventilados en las cuatro ruedas.

Queda ver el precio. El BMW 118d con el cambio automático deportivo cuesta 35.226 euros y por la línea M Sport hay que desembolsar 2.436 euros, lo que hace un total de 37.662 euros.