El concepto no es nuevo, y hay muchos automóviles que utilizan un eje trasero direccional, al igual que autobuses o incluso camiones y vehículos de uso agrícola. Los primeros en aplicar este sistema en un turismo fueron los japoneses de Honda, con el Prelude, pero últimamente es cada vez más habitual, y el Clase S es uno de los modelos que apuesta por ganar agilidad de esta forma.

El eje trasero directriz forma parte del equipamiento opcional, así que hay que pagarlo aparte, pero está disponible en dos versiones. Una en la que las ruedas posteriores pueden girar 4,5 grados, y otra capaz de llegar a los 10 grados de giro. 

Todo esto aumenta la agilidad del W223, así como la estabilidad a altas velocidades. A baja velocidad, las ruedas traseras giran en dirección contraria a las delanteras, mientras que a velocidades más elevadas, lo hacen en la misma dirección.