Alpine, que tuvo un gran éxito en rallies con su A110 hasta 1968, se llevó todo el presupuesto de Renault en esta disciplina de competición. Además, los automóviles con el emblema Alpine obtuvieron el derecho a poder hacer uso de los talleres de Renault en Francia.

Gracias al éxito de sus coches, Alpine se vio obligada a abrir unas nuevas instalaciones en Dieppe en 1969, para fabricar sus modelos (el A110 también se fabricaba en FASA Renault, en Valladolid). La firma fue una de las marcas pioneras en producir piezas de rally según las normas de homologación.