Lo que casi lleva a la quiebra a Alpine en 1973 fue precisamente el sucesor del A110, llamado A310, que coincidió justo con la citada crisis del petróleo. Además, el lanzamiento de coches 'especiales' de otras marcas, como el Lancia Stratos, frenó los éxitos de Alpine en los rallies.

El Stratos, que era similar al A110, al menos por tamaño, peso y por el motor trasero, tenía el añadido de contar con un propulsor Ferrari. En todo caso, Alpine se había propuesto una nueva meta: Le Mans.