Hablamos de un deportivo clásico, por su excelente chasis y puesta a punto, que además es asequible. Nació comercialmente en 2012, fruto de la colaboración entre Toyota y Subaru.

Cada empresa puso su granito de arena: Subaru aportó el motor de gasolina con arquitectura bóxer, de 2,0 litros y 200 CV, mientras que Toyota sumó el diseño y la puesta a punto de un vehículo que nos recuerda a los mejores coupés del fabricante japonés.

El resultado es un deportivo esbelto y ágil, con propulsión trasera, que tiene un precio de partida de 34.490 euros. Existen muchas unidades de ocasión por 18.000 euros, incluso de su 'primo', el Subaru BRZ. Puestos a elegir, mejor una unidad con cambio manual.