La segunda generación del MINI fue la que propuso más variantes de carrocería y entre ellas, queremos destacar dos: el Coupé y el Roadster, vendidos entre 2011 y 2014. Su éxito comercial fue bastante modesto, pero sin duda eran los MINI más originales de su época. El Roadster, con un techo duro desmontable, tenía un aspecto mucho más deportivo que el Cabrio.

Ambos modelos encarnaban con claridad el sentimiento 'go kart' de los MINI modernos. Eso sí, eran menos cómodos y prácticos que el resto de versiones, de ahí que no se vendieran como el resto.

En la actualidad, puedes encontrar unidades por menos de 10.000 euros. Sin embargo, si te centras en los motores más potentes, incluyendo el John Cooper Works, con 211 CV, tendrás que aumentar el presupuesto hasta los 16.000 euros.