El propulsor asociado a esta versión de altas prestaciones es el conocido bloque turboalimentado de gasolina, con cuatro cilindros, 2,0 litros y 306 CV, que se vincula exclusivamente a una transmisión automática con convertidor de par, de ocho velocidades, y función Launch Control. 

La tracción a las cuatro ruedas corre a cargo de un embrague multidisco Torsen, que se complementa con un diferencial autoblocante mecánico para el eje delantero. A todo esto, se suma una suspensión más firme, que reduce la altura libre al suelo en 10 milímetros. No obstante, el cliente también puede escoger una suspensión adaptativa. 

Por último, el equipo de frenos, sobredimensionado frente al Clubman normal, está compuesto por discos delanteros ventilados de 360 milímetros de diámetro y traseros de 330.