En un esfuerzo por ampliar la cartera de clientes, BMW añadió una carrocería de cuatro puertas en 1994. Y para aquellos que deseaban el modelo con cambio automático, los ingenieros crearon la transmisión secuencial SMG (Sequential Manual Gearbox).

Al final de la generación E36, el M3 montaba un propulsor de 3,2 litros, con 321 CV y 350 Nm. Gracias a él, declaraba una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 5,5 segundos. 

La producción de este modelo, llevada a cabo entre 1992 y 1999, fue de 71.242 ejemplares. Por cierto, también se fabricaron unidades con el volante a la derecha.