Este coche tuvo muy buena aceptación, pero carecía de la aprobación de Enzo Ferrari, que siempre había construido coches más pasionales. De hecho, con mucha probabilidad, se ha decidido llamar Purosangue al primer SUV de la casa para no contradecir el espíritu del fundador de la firma del 'Cavallino Rampante'.

Volviendo al Pinin, no acabó en un museo, sino que hace unos años lo compró un coleccionista que lo puso al día para hacerlo completamente funcional.