Incluso los modelos compactos pueden obtener menos de 100 gramos de CO2. Un buen ejemplo es el Peugeot 308 equipado con el motor turbodiésel BlueHDi de 1,5 litros: la versión de 102 CV solo emite 91 gramos de CO2 por kilómetro, según el ciclo NEDC.

Por comparación, un competidor natural como el Renault Mégane es peor en este aspecto. La mejor versión del modelo francés anuncia 102 gramos de CO2 (Blue dCi 115).