Un ejemplar de la berlina alemana recorrió 4.586.630 kilómetros entre 1981 y 2004. Su propietario, el taxista griego Gregorios Sachinidis, lo empleó en su trabajo y le fue siempre fiel. 

Cuando Mercedes-Benz se enteró de la existencia de este taxi en 2004, se lo compró a su dueño para formar parte de su colección permanente y exhibirlo en su museo de Stuttgart. A cambio, Sachinidis recibió un Clase C 200 CDI.