Este es un ejemplo de revolución estética que no tuvo el éxito esperado. En el año 2001, Renault lanzó el Avantime, un monovolumen coupé de 4,6 metros de longitud. Carecía de pilar central, lo que supuso un reto en el desarrollo del coche para la marca francesa.

Además, de inicio, solo se vendió con un potente motor de gasolina 3.0 V6 con 207 CV y se descartó una opción turbodiésel. A todo esto, se sumó un precio elevado, por encima de los seis millones de pesetas en España. El resultado fue un fracaso comercial y solo dos años en los mercados.