Continuando con la temática F1, el T.50 de Murray también ha conservado el característico puesto de conducción central, aunque según su creador, ahora los dos asientos laterales son algo más grandes, para mayor comodidad de los ocupantes.

Además, el interior es muy sencillo, con un cuentavueltas analógico, volante de carbono, sin pantallas táctiles, y con los mandos justos y necesarios. De hecho, Murray no quería palancas en la columna de dirección, de manera que los intermitentes, por ejemplo, se activan a través de mandos en el volante.