Aunque no quedaban a la vista, el McLaren F1 ya incorporaba ventiladores para crear efecto suelo, pero para el T.50 hacía falta uno bastante generoso, de 40 centímetros de diámetro, de manera que hubo que instalarlo en la zaga. Básicamente, esto permite un diseño limpio, ya que no hacen falta alerones ni aditamentos aerodinámicos, y toda la carga se genera en los bajos del vehículo, de donde dicho ventilador extrae aire.