Según el propio Murray, una de las chapuzas más sangrantes del McLaren F1 que diseñó en los años 90, es que hubo que utilizar unos faros que provenían de otros vehículos, y en este caso quiso quitarse la espinita, encargando unos específicos para el T.50. Se trata de unas potentes unidades LED que cuentan con su propio sistema de ventilación interior, ya que generan bastante temperatura.

El T.50 tampoco tiene espejos retrovisores exteriores, ya que se pretende instalar un sistema de cámaras, que todavía no se ha especificado.