Como comentaba antes, el interior ofrece un diseño actual, como el de cualquier turismo. De hecho, el salpicadero queda presidido por una pantalla táctil en posición elevada, desde la que se gobiernan los principales parámetros del coche (navegación, equipo de sonido, aplicaciones...).

Eso sí, la climatización corre a cuenta de mandos físicos, una decisión que nos parece muy acertada. En cuanto a la posición de conducción, resulta bastante cómoda, con las piernas bien flexionadas. Además, la sensación de espacio es muy elevada, ya que el techo queda muy lejos de nuestras cabezas (de hecho, hay un espacio de carga por encima de nosotros) y las superficies acristaladas son de grandes dimensiones. Sin duda, se genera un ambiente muy agradable.