= Silver Shadow (1965)

Los clientes del lujoso fabricante Rolls-Royce esperan que sus vehículos sean los mejores productos del mundo, especialmente cuando se trata de comodidad. Y en el pasado fue así, con modelos que parecían 'alfombras mágicas'.

En cualquier caso, la firma de Goodwood estaba a punto de perder el título a la comodidad frente a una marca que nadie habría esperado: Citroën. La compañía francesa, que lanzó la suspensión hidroneumática con su DS, tenía unos niveles de confort muy superiores a otros modelos. Por esto mismo, Rolls-Royce pagó la licencia para utilizar esta solución de suspensión en su nuevo Silver Shadow, en 1965, y compró la suspensión a la marca gala.