Aunque para el R8 hemos optado por la variante V12 TDI Concept, por la 'locura' que suponía instalar un motor diésel en un deportivo como este, también podríamos haber elegido el R8 e-tron: la variante eléctrica con 462 CV de potencia (340 kW) y un precio cercano al millón de euros, de la que apenas se vendieron 100 unidades en todo el mundo.

Sin embargo, nos hemos quedado con el prototipo de gasóleo porque, durante un tiempo, estuvo bordeando la frontera de la producción. De hecho, el motor V12 TDI acabó llegando al primer Q7...

Ahora bien, a pesar de sus 500 CV de potencia y de ser más rápido que el R8 V8 de la época, acabó olvidado en el cajón de algún directivo de Ingolstadt... para alegría de los puristas.