Ya en 2011, tres años después del SL, apareció un nuevo miembro de la familia, el Mercedes-Benz C 63 AMG Coupé Black Series, para homenajear el fin de la producción de aquella generación del Clase C. Como su nombre indica, estaba basado en la carrocería Coupé de la gama.

El motor elegido, un V8 atmosférico de 6,2 litros, con 517 CV de potencia, permitía alcanzar un 0 a 100 km/h en 4,2 segundos, así como una velocidad máxima de 300 km/h. En total, se fabricaron 649 unidades.