A finales de 2012, el fabricante alemán presentó el quinto integrante de la saga, en forma de Mercedes-Benz SLS AMG Black Series, que volvió a tomar la carrocería coupé (al fin y al cabo, el 'alas de gaviota' era un coupé) y escondía el mismo motor 6.2 V8 atmosférico de la casa, en este caso, con 631 CV de potencia a 7.400 rpm. Anunciaba un 0 a 100 km/h en 3,6 segundos y una velocidad máxima de 315 km/h. El fabricante produjo 425 unidades.