Mercedes-Benz y AMG siguieron ampliando a buen ritmo esta familia de modelos extremos, con un tercer coche, que llegó en 2008. Hablamos del Mercedes-Benz SL 65 AMG Black Series, que en este caso no escondía un motor V8, sino un portentoso V12 biturbo, de 6,0 litros y con 670 CV de potencia.

Redujo la aceleración de 0 a 100 km/h hasta los 3,8 segundos y anunciaba una velocidad punta de 320 km/h. Como de costumbre, su producción estuvo limitada a 351 ejemplares.