Apenas un año después del primer modelo de esta saga, el SLK 55, la marca presentó un segundo, el Mercedes-AMG CLK 63 Black Series, en el año 2007, que montaba un genial motor V8 de 6,2 litros, atmosférico, con 507 CV de potencia.

Era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en solo 4,3 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 300 km/h. En esta ocasión se fabricaron algunos más, pero también estuvo limitado: se produjeron solo 700 unidades.