Tras el lanzamiento del Volkswagen Golf, en 1974, empezó a hablarse sobre una versión descapotable, para suceder al Beetle Cabrio. Este primer prototipo, de Karmann, sorprendió debido a la ausencia de arcos antivuelco. 

En 1976, Karmann presentó a la junta directiva de Volkswagen una variante Cabriolet de nuevo desarrollo, también sin barras antivuelco, y después de que en Wolfsburgo examinaran a fondo la propuesta, el por entonces mandamás de seguridad de Volkswagen, Ulrich Seiffert, espetó: "¡No sin un arco antivuelco!". 

Karmann reaccionó rápido y diseñó una barra que protegiera a los ocupantes en caso de vuelco... y que, al mismo tiempo, ayudara a sostener la capota de lona. De hecho, este elemento ayudó a que el Golf Cabrio se conociera como Henkelmann, es decir, "la cesta de fresas".