La segunda generación del Golf no tuvo una versión descapotable de manera oficial. En 1993, Karmann retomó esta tradición, con el Volkswagen Golf III Cabriolet, que técnicamente está basado en la tercera generación del compacto.

De nuevo, la marca alemana optó por la barra antivuelco, ya que los arcos antivuelco automáticos estaban reservados para coches más caros, como era el caso del Mercedes-Benz SL. El modelo, además de ser más bajo, gozó de doble airbag, ABS y protección contra impactos laterales de serie. Y, lógicamente, también fue todo un éxito. Karmann y Volkswagen produjeron 139.578 unidades, hasta 1997.