Todos los Ford Capri de tercera generación, que fue la que contribuyó en gran medida a que Ford creara una imagen deportiva en los mercados de Europa, tenían cuatro ojos. Sin embargo, las dos generaciones previas contaban solo con dos faros, más bien cuadrados, a excepción del restyling de la primera generación, en 1972, que es el coche de la imagen, y que ofreció cuatro faros en las versiones 3000 GXL y RS 3100.