En 1972 se construyó el primer Clase S. Para alcanzar este nivel de avance tecnológico, los diseñadores se sumergieron en su desarrollo solo unos meses después de lanzar el W108 y el W109, en 1966. Entre sus novedades, cabe destacar el nuevo diseño horizontal de las ópticas principales.

Este es el primer coche que equipa ABS de serie. Cabe señalar que este lugar podría haber sido ocupado por el Citroën SM, pero la mala salud económica de la marca impidió que se alzase con este 'hito'. Unos meses después del Clase S, fue el BMW Serie 7 el que también ofreció el sistema antibloqueo de frenos.

También reforzó la seguridad de los ocupantes desplazando el depósito de combustible sobre el eje trasero, lo que lo mantenía alejado del habitáculo.

Asismismo, equipó el motor de mayor tamaño de la posguerra, gracias a un bloque V8, con 6,9 litros de cilindrada. Cada motor ensamblado a mano que salía de la fábrica, pasaba 265 minutos en el banco, 40 de los cuales se probaba a máxima potencia. Se fabricaron 7.380 unidades de este exclusivo vehículo.