A pesar de incorporar la tracción integral, BMW la diseñó para que el eje trasero siguiera siendo protagonista. De hecho, el motor 4,4 litros V8, biturbo y con 600 CV y 750 Nm de par motor máximo, puede enviar toda su fuerza al tren trasero, ya que existe un modo "2WD".

La transmisión era automática, con convertidor de par y ocho velocidades, y permitía un 0 a 100 km/h en 3,4 segundos, un 0 a 200 km/h en 11,1 segundos y una velocidad máxima de 250 km/h, que opcionalmente se podía aumentar hasta los 305 km/h.