¿Conoces a muchos fabricantes de automóviles de Canadá? En el siglo pasado, Estados Unidos se convirtió en la cuna de la industria automovilística de Norteamérica, mientras que Canadá se limitaba a importar vehículos de su país vecino o de Francia.

En la primera mitad de la década de 1970, los compradores dirigieron su atención a los vehículos compactos de Europa y Japón, más económicos. A raíz de eso, la empresa canadiense Bricklin estrenó un automóvil deportivo, denominado SV-1. Se trata de un compacto, con diseño coupé, puertas de ala de gaviota y una carrocería de fibra de vidrio.

Bricklin estaba equipado con los mismos motores y cajas de cambios que se instalaban en los automóviles estadounidenses más comunes. Sin embargo, la fiabilidad se vio comprometida por la escasez de componentes y el suministro de piezas, por parte de los fabricantes norteamericanos.

Y si a todo lo anterior, le añadimos un precio de venta elevado, puedes imaginar cómo acabó el proyecto SV-1. La producción duró menos de dos años, durante los cuales la compañía logró producir solo unos 3.000 automóviles. A fines de la década de 2000, intentaron revivir la firma con el proyecto de un automóvil eléctrico, pero nunca llegó a la línea de montaje.