La marca británica TVR existió durante algunos años, pero su historia no fue menos trágica. Lleno de fuerza y ​​entusiasmo, el ingeniero de 23 años Trevor Wilkinson fundó la compañía un año después del final de la Segunda Guerra Mundial.

Quería construir modelos de competición, pero comenzó con el mantenimiento y reparación de turismos y camiones. El primer chasis con un motor de 1,2 litros de cilindrada, de procedencia Ford, lo construyó en 1949. La empresa presentó el coche, denominado TVR Coupe, nueve años más tarde.

Los deportivos de TVR tuvieron una demanda aceptable, pero sus problemas fueron la calidad de construcción mediocre y, como resultado, numerosos fallos mecánicos, que dieron lugar a la mofa en los círculos automovilísticos británicos.

La compañía cambió de manos en varias ocasiones, rondando en varias ocasiones la bancarrota, aunque a mediados de la década de 2000 la compró el oligarca ruso Nikolai Smolensky. Poco después, la producción tocó a su fin.