El empresario estadounidense Preston Tucker creó un automóvil que se adelantó a su tiempo. Tucker Corporation apareció después del final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los 'Tres Grandes' (Ford, General Motors y Chrysler) continuaban fabricando coches nacidos en el periodo de entreguerras y no tenían prisa en actualizar su catálogo comercial.

La nueva compañía mostró un sedán, de motor trasero de aluminio, arquitectura bóxer y seis cilindros. La suspensión era independiente, equipaba frenos de disco, un faro giratorio central, además de un parabrisas que se desprendía en caso de colisión. Pero sin duda, su diseño futurista fue su mejor carta de presentación.

El precio de venta del Tucker Sedan fue de 2.500 dólares, que era entre 500 y 1.000 dólares más barato que el precio de sus competidores, como los obsoletos Lincoln y Cadillac. De esta forma, las falsas acusaciones hacia Tucker le obligaron a emprender una larga y costosa batalla judicial. ¿Resultado? Solo se fabricaron cincuenta automóviles. En la actualidad, uno de ellos puede alcanzar los 2.000.000 de dólares.