Desde su llegada al mercado, el Clio se posicionó como un utilitario generalista, sin atisbos de modelo Premium. No obstante, en 1991, el coche recibió una edición especial 'Baccara', más lujosa y equipada con un motor de gasolina más potente (un 1,7 litros, que pasó a ser un 1,8 litros tras el restyling). De hecho, por entonces fue considerado el utilitario más lujoso del mercado.

No hay más que echar un vistazo al interior: los asientos, el volante y los paneles de las puertas tapizados en cuero de color gris, o molduras decorativas de madera de nogal auténtica en el salpicadero. Tampoco faltaban llantas de aleación de 14 pulgadas, o una paleta de colores de carrocería con cinco opciones metalizadas.