Renault comenzó a producir coches eléctricos 20 años antes de la llegada del ZOE. El modelo se llamaba Elektro-Clio y debutó en el salón de Frankfurt de 1991. Este utilitario silencioso, desarrollado junto a Siemens, no impresionó demasiado al público. Por tanto, solo se produjo en una tirada muy reducida, a partir de 1995, para agencias y servicios gubernamentales. En total, se fabricaron alrededor de 250 unidades de este eléctrico, capaz de alcanzar 95 km/h y cuya autonomía rondaba los 64 kilometros.

Especialmente interesante fueron los 50 Elektro-Clio que participaron en un experimento en 1998, en el que la batería de níquel-cadmio (de 300 kilogramos) se recargaba por inducción, sin necesidad de cables.