El Clio llegó al mercado japonés a principios de la década de los noventa, pero no se podía comercializar bajo su nombre original, ya que al parecer la denominación estaba registrada por Honda. Así pues, el utilitario se denominó Renault Lutecia, en honor a la ciudad de Lutecia, fundada por los celtas y conquistada por los romanos, ubicada en el lugar que hoy ocupa París (Francia).