Desde finales del año 2011, el control de estabilidad es obligatorio en la Unión Europea para todos los coches nuevos. Y no solo en turismos, sino también en vehículos comerciales o pick-up. Además, desde el 1 de noviembre de 2014, la obligación se amplió a todos los turismos y comerciales matriculados.

A la vista de la reducción de accidentes en Europa, otros países han adoptado también la obligatoriedad del ESP, como Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Japón, Rusia, Corea del Sur o Estados Unidos, entre muchos otros.