En 1983, los investigadores de BOSCH comenzaron a desarrollar los primeros sistemas para mejorar la estabilidad de un vehículo, tras el lanzamiento del ABS (sistema antibloqueo de frenada) en 1978. Utilizando los mismos sensores y actuadores, los ingenieros trabajaron en nuevos mecanismos para controlar el deslizamiento de las ruedas, incluso durante las aceleraciones, con el control de tracción ASR (Anti-Slip Regulation).